Los autómatas programables son una herramienta muy importante en el sector de la elevación debido a su gran versatilidad y capacidad de gestión de la información. En equipos industriales donde las señales de los elementos de protección y seguridad son importantes en número y su relación debe gestionarse con un elevado grado de eficacia, se nos presenta la ayuda de un autómata. Un autómata puede gestionar una cantidad de señales muy superior a la de cualquier placa de circuito impreso o a un gran número de relés. Además, permite aumentar la cantidad de señales a tratar mediante la adición de módulos de expansión. Otra ventaja del autómata es su ductilidad. La relación entre las señales que debe gestionar puede cambiarse modificando un programa interno tantas veces como se desee. Dicho programa queda grabado en la memoria interna del equipo y puede protegerse su acceso mediante un password. Cualquier cambio en la maniobra del elevador puede gestionarse directamente mediante un cambio de programa. La incorporación de un autómata elimina complejas maniobras con multitud de relés, contactores y un sinfín de cableados lo que supone un menor índice de averías y reduce el tiempo de montaje y ensamblado así como el tiempo de manutención de la parte eléctrica. El uso de un autómata permite comunicar la cabina del elevador con cualquier planta en tiempo real, chequeándose en todo momento las señales de seguridad. El autómata permite reducir el número de conductores eléctricos en el cable de potencia y maniobra principal. Con un total de 4 conductores de 0.64 mm2 y dos conductores más de 1.5 mm2 se consigue definir la maniobra de un elevador que puede abarcar tanto el sector de los montacargas de obra como el de los ascensores. Es por ello que Camac ha dedicado sus esfuerzos al estudio y a la incorporación de autómatas en elevadores industriales para ofrecer la máxima capacidad de gestión de la información al nivel máximo de seguridad.